Tres ingenieros de Silicon Valley han sido acusados a nivel federal por presuntamente robar secretos comerciales de Google y transferir datos tecnológicos sensibles a Irán. Los acusados —dos exempleados de Google y un presunto co-conspirador— están señalados de copiar ilegalmente cientos de archivos confidenciales, incluidos materiales relacionados con la seguridad de procesadores y criptografía, y transferirlos a dispositivos personales y plataformas de terceros.

Los fiscales alegan que hubo intentos deliberados de evadir los controles internos, incluyendo la toma de fotografías de información propietaria sobre la arquitectura de hardware y la emisión de declaraciones falsas durante una investigación interna. Los cargos incluyen conspiración para cometer robo de secretos comerciales, robo y tentativa de robo de secretos comerciales, así como obstrucción a la justicia.

En caso de ser declarados culpables, los acusados enfrentan sanciones penales significativas, incluyendo hasta 10 años de prisión por cada cargo relacionado con secretos comerciales y hasta 20 años por obstrucción.

Este caso subraya el creciente enfoque en la aplicación de la ley en materia de protección de secretos comerciales, las transferencias transfronterizas de tecnología y los riesgos internos en sectores de innovación de alto valor.